A Través del Fuego


Por el Dr. R.B. Ouellette
A Través del Fuego

Judá estaba en problemas. Estaban exiliados en un país extraño, con un idioma extraño, costumbres extrañas y por sobre todo, sin adoración al Dios verdadero. Eran esclavos. No tenían derechos y estaban atrapados por setenta años.

Pero Dios le dio consuelo a la nación cautiva en Jeremías 29:11, “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” La palabra esperáis es este pasaje significa esperanzado. Aun en los más oscuro de la historia de Judá, Dios tenía un futuro esperanzador para ellos.

El quería que este pueblo supiera que no los había abandonado. Que tenía un propósito para su prueba. Cuando la plata es sometida al fuego, las impurezas suben a la superficie. El fundidor remueve las impurezas para hacer un metal precioso, digno de hacer alguna pieza de fina joyería. El esta presente durante todo el proceso. Si lo deja mucho tiempo, podría dañar el metal. Así que, ¿Cuándo sabe el cuando el metal esta listo? El fundidor remueve la plata del fuego cuando puede ver su rostro reflejado en ella. Malaquías 3:3 compara a Dios con el refinador y purificador de plata: “Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.” Dios estaba pasando a Judá por el fuego para que reflejaran su gloria. Los estaba dejando en el fuego lo suficiente como para remover sus impurezas.

Este fue un tiempo de confusión para Judá. Los versículos 8 y 9 nos dicen que los falsos profetas vinieron y les dijeron que serian libres en poco tiempo. En otras palabras, les dijeron: “¡algo bueno esta a punto de sucederles!” Pero este no era el plan de Dios. El los sacaría de Babilonia, pero les dejo claro a través de Jeremías que la cautividad duraría setenta años.

Debió haber sido difícil saber que Dios era quien permitió la cautividad de Judá por su pecado. Jeremías 29:4 dice, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia:” de nuevo en el versículo 7 y dos veces en el versículo 14, encontramos una frase similar. Cuatro veces, Dios le recuerda a su pueblo que están en Babilonia porque El los envió ahí.

¡Cuan difícil es ver la mano de Dios en medio de nuestros problemas! Puede ser difícil de entender que Dios podría remover fácilmente nuestros problemas en un momento, pero no lo hace. Nosotros queremos alivio inmediato pero Dios quiere creyentes maduros.

Dios no le quito la prueba a Israel instantáneamente, pero les dijo que podrían pasarla, que podrían seguir viviendo de manera normal. La cautividad iba a ser por setenta anos. Si iban a tener una casa, casarse y tener hijos tendrían que hacerlo en Babilonia. En otras palabras, Dios les dijo que se pusieran cómodos.

Dios también le dijo a su pueblo que avanzaran: que trabajaran, que siguieran adelante. Y también les dijo que buscaran la paz de esa ciudad. Babilonia era un lugar pagano, pero la paz en Babilonia significaría la paz para el pueblo de Dios. Nuestra tierra ha perdido muchas de las características que la identifican como una nación cristiana, pero sigue siendo nuestro país. Aun debemos orar por el. Debemos “buscar la paz” de nuestra nación, “porque en la paz de nuestra nación” nosotros encontraremos paz.

Solo podremos disfrutar de la vida si aceptamos que no podemos cambiarla. Dios le dijo a Israel que continuara con su vida durante la cautividad. No podían cambiar sus circunstancias, pero podían disfrutar su vida a pesar de sus circunstancias.

En esencia, Dios le dijo a su pueblo, “van a tener que empezar otra vez.” Todos nosotros hemos tenido problemas, dificultades e infortunios en la vida que deseáramos que no hubiesen pasado. Pero solamente tenemos dos opciones: podemos tener auto compasión, o podemos marcar una línea y empezar de nuevo.

Aunque Dios trajo la prueba, El tuvo buenos pensamientos para Israel. Tuvo “pensamientos de paz, y no de mal.” Tres sinónimos de la palabra hebrea para paz son: seguro, bien y feliz. Aun en medio de las peores pruebas, Dios quiere que estemos seguros, bien y felices. El promete una salida, una conclusión buena y positiva.

¿Por qué Dios hizo pasar a Israel a través de esta prueba? Jeremías 29:12-13 dice, “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” ¡Dios quería que Israel le devolviera su corazón! La cautividad no era juicio para destruir a Israel, era un castigo para restaurar a Israel.

Las bendiciones de Dios no vienen cuando nos sentimos mal por nuestras circunstancias. Tampoco cuando decidimos sacar lo mejor de una mala situación. Las bendiciones de Dios vienen cuando volvemos nuestros corazones a El. Hay cinco lecciones que podemos aprender del fuego:

1. Todos estamos en algún tipo de cautividad. Ya sea un problema de salud, una situación financiera o un problema familiar, todos nosotros tenemos una carga que desearíamos no tener.

2. Lo que importa es a quien escucha. Los falsos profetas siempre estarán ahí, diciéndonos que si les mandamos dinero, si compramos sus libros, o seguimos sus consejos, se solucionaran todos nuestros problemas. En tiempos de dificultad, debemos tener mucho cuidado de prestar atención a Dios, Su Palabra y a Sus siervos.

3. Solo seremos felices cuando aceptemos nuestras circunstancias. Yo he esperado por muchos vuelos retrasados y es interesante para mi ver como la gente se comporta cuando les cambian su agenda. ¡He visto a una joven de veinti tantos años empujar a un hombre de mediana edad porque el no le quería dar su asiento a ella! Pero no importa lo que haga la gente, nunca hace que el retraso de tiempo sea menor. Así que yo decidí, mucho tiempo atrás, tratar ese tiempo de mas que tengo en citas con Dios.

4. Dios sabe lo que esta haciendo. Tal vez no nos gusta mucho la cautividad, pero Dios va a trabajar en nosotros a través de ella. Dios nos fortalecerá a través de nuestras cargas. ¡No tenemos que preocuparnos! La Biblia nos recuerda, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6)

5. Disminuimos la presión de los problemas sobre nosotros cuando nos agarramos más fuerte de Dios. La canción dice, “confía en mi cuando no tengas mas fuerzas. Cuando sientas desmayar, mi mano fuerte debes tomar.” Que el Señor nos ayude a apoyarnos en El en tiempos de pruebas, para sacar lo mejor de esas situaciones inevitables, para buscarle de todo corazón, y para recordar que El tiene una salida preparada para cada uno de sus hijos.



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